LOS BORDES
AGUA Y TIERRA:
Ciudadania y costas del Río de la Plata
ANIMALES Y HUMANOS
EXPEDICIONES A PUERTO PIOJO:
AGENCIAS ESTÉTICO-POLÍTICAS Y MODOS DE HABITAR TERRITORIOS EN DISPUTA.

Territorios en disputa.

En los últimos años, la entrega de bienes comunes para la explotación privada en las costas del Río de la Plata, generó el resurgimiento de fuertes luchas de los ciudadanos de Buenos Aires, para recuperar la conexión con el río y el disfrute de la costanera sin restricciones privatistas. Ya en el año 1996, se logró que la Constitución de la Ciudad dispusiera que los “espacios que forman parte del contorno ribereño de la Ciudad son públicos y de libre acceso y circulación” (Artículo 8) y que se debe instrumentar un proceso de ordenamiento territorial y ambiental participativo y permanente que promueva “la recuperación de las áreas costeras, y garantizar su uso común” (Artículo 27). La aprobación del Plan Urbano Ambiental en el año 2008 (Ley N° 2.930), que incorporó estos predios como Urbanización Parque (UP), volvió a ratificar que una vez finalizada la vigencia de las concesiones en la costanera, esos predios serían recuperados en su totalidad para la construcción de grandes parques y espacios públicos de uso común. Sin embargo, en el año 2015, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (GCBA) a través de unos decretos, convoca a licitación pública para concesionar ocho predios por 5 años. En diciembre del mismo año, la legislatura aprobó un proyecto presentado por el GCBA con el propósito de desafectar los predios de Costa Salguero del Distrito UP y rezonificarlos como Distrito E4 – Distrito Joven –Equipamiento Esparcimiento, permitiendo volver a concesionar estos predios por un plazo de hasta diez (10) años. Junto a este proyecto, se suma el reciente proyecto Costa Urbana, un mega emprendimiento inmobiliario desarrollado por la empresa IRSA para construir torres en los terrenos que pertenecían a la “Ciudad Deportiva” del Club Boca Junior. Por este motivo, IRSA impulsó varios proyectos de ley para modificar los códigos de planeamiento con el fin de extender Puerto Madero hacia el sur en dichos predios.
Estas modificaciones y planificaciones urbanísticas que restringen el acceso público a las costas del río y modifican los espacios verdes, generó que la ciudadanía se organizara de en pos de reclamar y disputar el acceso libre a estas costas y territorios ribereños. Organizaciones como el Observatorio del Derecho a la Ciudad (ODC), la Cátedra de Ingeniería Comunitaria (CLIC), el Colectivo de Arquitectas, y la ciudadanía autoconvocada en general, participan activamente en marchas, sentadas y asambleas. Además de estas actividades, utilizan todos los canales que el propio Estado habilita para la participación ciudadana. La última audiencia pública, por el caso Costa Urbana, fue la más numerosa y larga de la historia de la Ciudad de Buenos Aires; se inscribieron más de 7000 personas y 2081 tomaron la palabra. Dentro de este contexto de luchas nace el Colectivo Ribereño.
Este grupo reúne a personas y organizaciones con ganas de recuperar la vida costera de la ciudad. Su propósito es desarrollar “una propuesta activa, para situarnos en las costas de la ciudad con el objetivo de ocupar de manera simbólica y sobre todo concreta este espacio para el uso público”. Si bien el colectivo gestiona constantemente autorizaciones con el Estado para realizar sus actividades, este testimonio refleja la búsqueda de un cierto grado de autonomía en su accionar (Ramos, 2018). Ocupar de manera física costas en disputa, surge en primera instancia como resultado de experiencias de desigualdades y de injusticias, que llevan a desconfiar, limitar o escapar de los principios y procedimiento de gubernamentalidad estatal (Ramos, 2018; 63).
Pero hay algo más que motiva a este colectivo, y es el hecho de que estos espacios disputados son muchas veces espacios públicos e inaccesibles que cuando se recuperan se vuelven privados. El colectivo Ribereño cree, que más allá de los límites que separan lo público de lo privado, las barreras entre estos lugares y el público general se debe, en primera instancia, al desconocimiento de su existencia.

“sus recuerdos, y la información que tenemos sobre estas costas se superponen y distorsionan mutuamente, como en la misma fisonomía de la costa de la ciudad. Hechas de rellenos para ganar terreno al agua, a fuerza de negociados y abandono”.


Puerto Piojo. Recordar, recorrer y habitar para reclamar (hacer) territorios públicos.

Las Expediciones a Puerto Piojo, comenzaron con un recuerdo. Como cuenta el Colectivo, el objetivo era investigar la leyenda de una playa ubicada sobre el Río de la Plata, a metros del Riachuelo, donde iban a pasear hasta los años ’70 los remeros y vecinos de la zona. Les llevó más de un año de recolección de datos y charlas con vecinos de la Boca y Avellaneda para descubrir su ubicación exacta, e imaginar cómo llegar hasta estas playas que ahora se encontraban rodeadas de un Polo Petroquímico.
La disputa de estos espacios involucra en primera instancia la reconstrucción de su historia, apelando al relato de los vecinos que alguna vez los conocieron. Para recuperarlos, es necesario un proceso imaginativo para traccionar contra la idea según la cual después de Puerto Madero sólo hay territorios vacíos, el fin de Buenos Aires, la nada. Esta idea es deudora de una subjetividad ciudadana que responde a políticas medioambientales y una planificación urbana que ha alejado a los ciudadanos de las costas del río. Para ello el Colectivo organiza espacios por fuera de la estructura estatal que permiten compartir recuerdos con los vecinos que no habían vuelto a esas playas hacía más de 40 años. Se miran fotos, se cuentan anécdotas y recuerdos. Se trata de actualizar y transmitir conocimientos olvidados para pensar caminos y configurar mapas que posibiliten volver a estos lugares, o contar a otros cómo llegar. Se van construyendo alianzas entre vecinos, artistas e instituciones culturales donde lo emocional, como menciona Trentini (2021), es político y opera en la construcción y significación de lo colectivo y lo social.

Los integrantes del Colectivo entienden las orillas de los ríos de Buenos Aires como bordes perdidos u olvidados, márgenes desiertos que hay que recordar y habitar. Esa ocupación comienza con poder acceder a las cosas, y esto exige luego de reconstruir sus mapas, empezar a caminar y caminar porque “de alguna forma u otra hay que llegar al río”.
Estas caminatas suponen el paso por terrenos privados, públicos y abandonados; zonas indefinidas compuestas por rellenos de escombros que extendieron la ciudad sobre las aguas del río desde el siglo XIX y que quedaron escondidas después de puertos, autopistas, enrejados, terrenos abandonados. Debido a esta configuración del territorio, las expediciones requieren de cierta organización que involucra permisos y autorizaciones para el ingreso a terrenos privados; aun así este recorrido marca un sendero hacia el río que se concreta con el hecho de caminarlo. Al transitar estos terrenos, los artistas y vecinos trazan un camino que supone una afirmación territorial (Ramos, 2018) poniendo en cuestión las categorías, permisos y límites que definen y construyen estos territorios. Como cuenta Carolina Andreetti, una de las fundadoras de Expediciones Piojo: “se está ahí. El simple hecho de caminar por estos lugares es una forma de crear el espacio público”.
Son ocupaciones que configuran el territorio como acción (Trentini, 2021) a partir de actividades que involucran, como veremos más adelante, experiencias sensibles con las materialidades y topografías que configuran estas costas. “Son experiencia inmersiva de alta intensidad, maneras sensibles de acercarse a un lugar desconocido. Intentos amorosos de generar -maneras otras- de ocupar colectivamente un lugar.”
Los cuerpos de estos artistas, sus manifestaciones y afecciones, configuran un territorio que disputa las políticas estatales. Estos cuerpos‑territorios (Trentini 2021) no sólo exceden las definiciones que el Estado aplica sobre esos espacios, sino que también dislocan los espacios para la participación política en la recuperación de las costas del Río de la Plata.
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